En el Método Pilates los ejercicios son realizados de forma lenta y controlada, por ello, necesitamos una gran concentración en cada movimiento que llevamos a cabo y, de esta manera, adquirimos conciencia corporal y del movimiento. La concentración es esencial para realizar los distintos ejercicios, prestando atención a los movimientos, a fin de corregir la alineación corporal. Gracias a la concentración, se detectan las tensiones escondidas y aquellos patrones de movimientos erróneos que realizamos de forma inconsciente.
Todos los movimientos que se realizan en los ejercicios de Pilates son controlados. Este concepto está estrechamente relacionado con la precisión, pues cada ejercicio está determinado previamente, para realizarlo de forma correcta necesitamos controlar la mente y el cuerpo. Gracias al control, correremos menor riesgo de lesionarnos, consiguiendo que sea más eficaz y saludable. En otras palabras, el movimiento y la actividad descontrolados producen un régimen de ejercicios fortuito y contraproducente.
El centro es la zona que comprende el abdomen, la parte inferior de la espalda, lumbares y nalgas. En los mo-vimientos cotidianos tendemos a utilizar, tan sólo, las extremidades, olvidando el centro corporal. Una zona central firme implica un equilibrio de fuerzas entre los abdominales y la musculatura del área lumbar, así estabilizamos la columna vertebral. El método pilates presta atención al reforzamiento de este centro. Los músculos que están relacionados con él sujetan la columna vertebral, los órganos internos y la postura que se adopta.
Un movimiento fluido es coordinado, rítmico y preciso. No existen paradas entre uno y otro, sin embargo, hay posiciones determinadas de inicio y fin. El movimiento fluido consiste en hacer imperceptible ello, uniendo uno con otro de forma sutil, sin brusquedades ni paradas. No hay que apresurarse en ningún paso, hay que hacerlos de una manera suave y uniforme, pues un movimiento rápido puede causar lesiones. Se tiene que pasar al ejercicio siguiente en cuanto se siente el esfuerzo, debiéndose evitar los movimientos rígidos o espasmódicos.
Pilates busca movimientos precisos, pues son los que nos permiten obtener los mejores resultados. Joseph H. Pilates decía: “Cada vez que hagas ejercicio, concéntrate en los movimientos correctos, si no los harás mal y no servirán para nada”. Hay que coordinar todos los movimientos y, en cuanto se conocen los pasos de cada ejercicio y uno se siente cómodo, se debe tomar el control del cuerpo e intentar hacer los movimientos correctos en cada ejercicio pilates. Los movimientos imprecisos acarrean desajustes y desequilibrios, además, normalmente, son más costosos y menos fluidos. El modo en que llevamos a cabo un determinado ejercicio implica un movimiento exacto en cada uno de los pasos.
En el Método Pilates la respiración tiene un papel fundamental porque, para realizar los ejercicios, el cuerpo necesita recibir oxígeno suficiente. Deberemos evitar que la barriga se infle y desinfle en cada inspiración y espiración, pues la forma correcta es expandiendo la caja torácica, lo que aumenta su cavidad y la capacidad para coger oxigeno, además, trabajarán los músculos de encargados de mover las costillas provocando que la parte superior del cuerpo sea más fluida y móvil. “Incluso si no puedes seguir las instrucciones, comienza por aprender a respirar correctamente. Respirar es un elemento integral en el movimiento” J.H. Pilates. Gracias a la respiración, tomaremos consciencia del todo: respiración y movimiento. Con el tiempo podrás coordinar la respiración con los movimientos de cada ejercicio pilates. Por regla general, se inhalará para prepararse para un movimiento y se exhalará mientras se ejecuta.